Me llamo Ainara
Publicado por Unknown , miércoles, 5 de marzo de 2014 12:35
A una le apetece escribir cuando tiene miles de cosas más importantes que hacer. Podría estar yo ahora estudiando para mi examen de lengua de mañana, pero prefiero hablar de mí.
Sé que nadie lee mi blog de tres entradas, pero quiero afirmarme.
Me llamo Ainara, que en Euskera significa golondrina, como las de Bécquer. Aunque las de Bécquer transmitían nostalgia y amor y yo no transmito nada. Mi vida es un constante desastre, una rutina sin final de la que, espero, escaparé en unos meses. Supongo que es un mal muy arraigado entre la gente de mi edad, pero llega el momento en el que una es incapaz de convivir con las personas con las que siempre ha convivido, y necesita escaparse y hacer su vida. Me llamo pues, Ainara, y quiero irme lejos.
Empecé esta pequeña ventana básicamente para contar esas nuevas experiencias que espero tener. Estudiaré medicina, o veterinaria, qué más da, estudiaré algo. Y estaré lejos de las conversaciones forzadas, las miradas de desprecio y los reproches. Será duro, supongo, y querré contarlo, supongo también,
Tengo dieciocho años y estoy en una etapa de mi vida en la que debería pasarme en día en el escritorio, estudiando para entrar en la universidad, aunque en realidad lo que hago la mayor parte del tiempo es leer o hacer el vago. Me gustan los animales (¿A quién no?), los libros, los gorros de lana y el chocolate, aunque prefiero las cosas saladas, y en vinagre, como las aceitunas. Mi fruta favorita es la mandarina, y me encanta patinar.
No me gusta demasiado salir de fiesta, aunque sí bailar. Y aunque no sepa, amo cantar. Me gusta la música en general, adoro los musicales, el cine, la poesía y las series de televisión. También odio cosas, odio mis hábitos consumistas, odio la publicidad abusiva, los impasibles ante el dolor ajeno, los hipócritas y mi propia hipocresía, la literatura y la filosofía barata, los que no me dan la razón cuando la tengo (o creo tenerla). Odio mi nariz, odio cómo se llevan mis padres, las peleas, los desprecios. Odio la ignorancia (aunque yo sea la primera ignorante), odio los exámenes, odio hacerme daño en los labios cuando mordisqueo un bolígrafo.
Odio y amo, supongo, como cualquier persona. Eso no me hace distinta, creo, no te hace distinta tu nombre, ni tus gustos o tus disgustos, te hace distinta la forma en la que vez la vida y la forma en la que la asimilas. Yo lo hago muy mal, nunca entiendo nada y ando confusa y torpemente por un camino que no sé cómo he conseguido andar. Quizás tropezando y haciéndote daño con los pomos de las puertas es cómo te fijas en las cosas. Es una manera divertida y dolorosa de vivir.
Así que, si sobrevivo un año más en esta casa, si consigo mudarme lejos y estudiar lo que me gusta, y consigo encontrar amigos allí a donde vaya, escribiré aquí. Aunque tarde meses en coger el ordenador, lo haré.
Y ahora si me disculpáis, me voy a estudiar lengua.

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