Una no sabe exactamente qué la origina, pero siempre está contigo, acompañándote. Es un vacío en el pecho, un nudo en la garganta, una presión en la cabeza. Es un pequeño duendecillo paranoico susurrándote constantemente que no vales para nada, que estás haciendo el ridículo y que todos se están riendo de tí por dentro, que te pregunta constantemente por qué acabas de decir esa estupidez, o por qué carajo te has quedado callada en ese preciso momento. Es un duendecillo que te recuerda que estás gorda, que tu voz es irritante y que ese chico o chica que te gusta nunca se fijará en tí, que la cajera del súper te ha mirado mal por la compra que has hecho, que el profesor se reirá en tu cara si contestas mal a la pregunta que acaba de hacerte.
Hay que matar al duendecillo paranoico.
Y no es fácil, porque es jodidamente inteligente, te ataca donde más te duele. Te hace creer que tus mejores amigos te odian y que tu familia solo te tolera porque es su obligación. En el fondo, sabes que no es real, que no es tu cerebro el que está pensando sino tu ansiedad.
Salir de compras es como salir a una selva llena de peligros, allá donde miras ves complejos, ves gente a la que desearías parecerte, gente que, a pesar de estar mirando hacia la nada, crees que te mira a tí con expresión de burla. Conocer a un nuevo grupo de amigos es una odisea. No sabes cómo son, ni como comportarte. El duendecillo te susurra que no seas tú misma, que tú misma no vas a gustar a nadie. Te dice que seas simpática y divertida, pero de tu bocas salen cosas banales, sin sentido y torpes. Hay algo que no sabe el duendecillo: ya eres simpática y divertida.
El compromiso te aterra. Y no hablo de relaciones. La simple idea de que tienes que hacer algo te produce estrés. Deberías llamar a tu abuela, deberías decirle a tu madre que este finde no duermes en casa, deberías decirle a tu padre que crees que necesitas un psicólogo. La expectación de la obligación te encierra en tí misma y te mata por dentro.
A veces lloras sin saber por qué.
Y todos te dicen que eso no es posible, que tiene que haber un motivo. Que lo busques.
Quieres que te ayuden pero nadie tiene la paciencia y el tacto para tratar contigo. La gente acaba hartándose de tus lloros y tus mierdas.
El otro día un par de amigos se reían porque una chica que medio salía con uno de ellos estaba fuera de la casa y no se atrevía a entrar porque había más gente a parte de él. A la gente le parece divertido que una persona sea capaz de esperar casi una hora a la interperie solo para evitar contacto social con desconocidos. A mí me parece totalmente comprensible.
La ansiedad social es un problema serio y tiene mucho que ver con la autoestima de una persona. Una persona con mucho amor propio ignoraría por completo al duendecillo.
Por eso no te rías de ella si no quieres hundirla. No le digas que sus preocupaciones son estúpidas porque para ella son muy reales y que le digas eso solo la hará sentir, bueno, estúpida.
Hay que asesinar al maldito duendecillo.
Y si necesitas ayuda para planificar un asesinato, no hay nada de malo en ello
El otro día al ver lo deprimida que estaba una amiga me dijo: "No es cuestión de peso, es cuestión de autoestima". En ese momento pensé que para una rubia con ese cuerpazo era muy fácil decirlo, y cuando me dijo que tanto ella, como su hermana, como absolutamente todo el mundo tenía complejos por algo, contesté que sí, que claro que ella podía tener complejos.
Pero no estaba gorda.
Estar gorda es algo que te persigue adonde vas. En la calle cientos de mujeres te miran desde los escaparates y te recuerdan lo poco que vales como mujer, lo poco apetecible que resultas.
Y no es solo cuestión de la publicidad que vende cuerpos perfectos ni de la televisión, o las películas, donde todas las mujeres que triunfan y encuentran el amor son delgadísimas y guapas (aunque las pongan como pobres mujeres sin autoestima).
Es el mundo.
Si te quejas de que la publicidad vende cuerpos irreales pero haces constantes comentarios de "yo no me follaría a una gorda", "este tío no liga ni con gordas" o "hay tías que no deberían ponerse leggins", deberías mirártelo, porque igual hay alguien como yo escuchándolos. Y es duro.
Es duro ir a una tienda y que nada te siente bien porque no hay cosas de tu talla. Es duro escuchar a tus amigos llamar gorda a alguien que está mejor que tú. Es duro salir y que nadie te mire dos veces. Es duro mirarse al espejo y odiar lo que ves.
No voy a empezar con tonterías de autoaceptación, de amor propio y de ser feliz teniendo el peso que tengas. Si eres una persona abierta y que se gusta a sí misma, es obvio que puede que tu peso no influya en tu vida normal, pero si tienes un mal día, o ansiedad, o cualquier problema mínimo de autoestima, la preocupación sobre tu peso se multiplica por mil. Cualquier comentario, te afecta. Cualquier pequeño desprecio, lo asocias a tu cuerpo.
Igual os suenan comentarios de "no me importa que estés gorda, es simplemente que no es sano" "Tu salud es importante", "deberías cuidarte más" "No es por estética es que comer tantos bollos no es sano" "No me parece mal que esté gordo pero es una cuestión de salud"
Comedme todos el coño.
Claro que la salud es importante y que el sobrepeso es factor de riesgo de muchísimas complicaciones y enfermedades, pero no os veo tirándoos de los pelos por ver a alguien fumar, o comer comida rápida, o beber excesivo alcohol. No, es mucho más peligroso para tu salud tener lorzas. Que utilicéis esa excusa para enmascarar vuestra gordofobia me parece muy hipócrita. Sí, joder, estamos gordos. No todos somos así por comer bollos. No a todos nos resbala que un gilipollas se ría de otro por tirarse a una gorda.
Aparte de que influye la constitución y la genética de una persona en su peso además de la alimentación; que hay gente que se alimenta mucho peor que yo y que probablemente tenga más riesgo de colesterol o diabetes que yo (pero como está delgada porque su metabolismo y su cuerpo es así, no hay dios que le espete que se cuide más o que haga ejercicio) es NUESTRA PUTA vida, y NUESTRO PUTO problema.
Haré ejercicio y me pondré a dieta si me sale de los putos ovarios.
Pisoteando y denigrando a un colectivo tan grande, sólo creáis una sociedad llena de personas con ansiedad, que necesitan atiborrarse a comida para superarla, lo que hace que se encuentren peor con su cuerpo, y les produzca más ansiedad aún. Es el ciclo sin fin que lo envuelve todo.
Dejad de meteros en la vida de la gente. Que un buen amigo, mis padres o mi familia me diga que me cuide lo puedo entender, pero que un gilipollas opine sobre si mi cuerpo es sano o no sin conocerme de nada es hipócrita y duele.
Dejad de decirme que me acepte a mí misma a la vez que criticáis a todo gordo que veis por la calle. Si queréis que me acepte de verdad, aceptadme vosotros primero, no pido más. No necesito sermones, ni insultos, necesito apoyo. Necesito que alguien me diga que hoy estoy guapa o que esos pantalones me quedan genial.
Para tí es muy fácil tener autoestima cuando todos tus amigos te recuerdan constantemente lo buena que estás. A mí nunca nadie me lo ha dicho.
Sería muy fácil soltar un párrafo acerca de que no necesitas aceptación de nadie para quererte a tí mismo, que "fat bottomed girls you make the rocking world go round" como cantaba Queen. Pero al igual que rezan los eslóganes de "No enseñes a la mujer a evitar ser violada, enseña al hombre a no violar", no sólo enseña al gordo a sentirse a gusto con su cuerpo, enseña a la sociedad a respetar y a no denigrar a una persona solo porque tenga grasa de más. Que solo es grasa, joder.
Normalmente acepto mi cuerpo. No me gusta, pero lo acepto. ¿Me gustaría estar más delgada? está bien, pero soy como soy. El problema son las recaídas. Tienes una mala temporada, se te junta todo, sientes que tienes problemas para relacionarte y piensas "quizás es porque estoy gorda".
¿Qué clase de publicidad y sociedad tenemos que puede llevarme a plantearme que quizás mis problemas los origina mi peso? No digo que mi peso sea el problema, digo que, ¿De verdad te comen tanto la cabeza como para llegar a pensar que todo se debe a eso? Te meten en la cabeza que solo siendo bonita tienes un lugar en el mundo.
Ah, sí, las campañas de "mujeres reales"
Todas las mujeres son reales, eso para empezar. Ni siquiera necesitan tener vagina y un útero para serlo.
Pondremos campañas con mujeres entradas en carnes, pero aún así preciosísimas, y sin celulitis, ni estrías en la barriga, ni una sola imperfección en la cara, para luchar contra la gordofobia y ayudar a que todas se sientan bien consigo mismas. ¿De verdad creéis que ver a una mujer tan perfecta, por mucho culo gordo que tenga, me va a hacer sentir mejor?
(Siempre hablo desde el punto de vista femenino, lo entiendo, pero es lo que soy, no puedo evitarlo).
La ropa bonita no está hecha para nosotras. hoy en día diseñan todo para personas planas, sin pecho, sin culo, y con cualquiera de esas camisetas o vestidos te sientes ridícula. Obviamente la gente plana tiene derecho a vestir bonito, como todas las personas, pero toda la ropa moderna o al menos la mayoría con solo para un tipo de figura. Te hacen sentir como que estás mal hecha.
Que estamos gordas, superadlo ya. Y si nos queremos poner leggins nos los pondremos, que son muy cómodos y un idiota no me va a decir que no puedo ir cómoda por la vida. Y de nuestra salud ya nos cuidaremos nosotros solos, gracias por vuestra preocupación.

Que
viva el frufrú de los sueños que deshacen las sábanas.
Que
viva el efímero aliento que acaba al despertar.
Que
vivan las sombras, la luz, el ser, el estar vivo.
El recuerdo
borroso, el placer mudo,
el sabor de pieles amargas.
Que
vivan todos mientras que con los ojos abiertos,
Nada
vive,
Nada
crece
Nada cambia.
Levanta
y siente que prefieres volver a tus sueños
Levanta
y añora el suspiro de un dios de cristal
Camina
y recuerda que los ríos son los mismos ríos
Aunque ya, pequeña, no distingas río
De realidad.
Regresa
con ansia de verla, de verle.
Como si
no importasen las montañas o las nubes rojas.
Olvida
que con los ojos abiertos los temes
Y disfruta
de todas esas amapolas
Que por
terror o deseo, te pertenecen.
Que
viva el frufrú de los sueños que deshacen las sábanas
Que viva
la inspiración indigna del que quiere despertar.
Que
vivan las vías, el día, el odio, el ser algo,
El
saber inexacto, el dolor aullante,
el color de verdades amargas
Que
vivan todos mientras que con los ojos cerrados
Nada
vive,
Todo es
nada,
Nada
ama.
Espero que estés bien.
No sé qué estás haciendo con tu vida. No sé dónde vives, ni qué estudias, y me da lo mismo. Me da lo mismo siempre que estés bien.
No sé si te acuerdas pero cuando eras yo te preocupabas por todo. Hoy me he pasado horas buscándote un sitio para estudiar. Es muy complicado todo lo que tienes que tener en cuenta, incluso sabiendo que puede que no te cojan en ninguna universidad. Tienes que prever lo imprevisto, tú al menos, supongo que ya estarás instalada.
Es agobiante, ¿Sabes?, esta vida. Es difícil convivir con tu madre, nuestras ideas chocan demasiado. Supongo que la distancia hará el cariño, uno ama más a una persona cuanto menos la ve, quizás porque de esa forma ve menos sus defectos. Tu padre me apoya en lo que yo decida. Ojalá pudieses opinar tú, me siento un poco perdida.
Las clases van bien. Odio física. Bueno, no la odio, el problema es que me gusta, pero a ella no parezco gustarle yo. Desde tu punto de vista física será una tontería, estarás más pendiente de otra de tus signaturas a la que no le caerás bien, pero desde aquí luce imposible. Los número no son lo mío, a veces sumo dos más dos y el resultado me da periódico. Un drama. Por otro lado saco un diez en lengua. Siempre hemos pensado que somos gente de letras, ¿Te acuerdas? y aún así nos empeñamos en querer estudiar medicina, nos gustan los retos.
Supongo que ahora no serás yo. Tendrás otros gustos; escucharás otra música, verás otras series, leerás otros libros... Quizás incluso pienses distinto, ¿Qué me dices?, ¿Sigues creyendo que el fin no justifica los medios? ¿Sigues repudiando el capitalismo, o la gran ciudad te ha cerrado tus utópicos e hipócritas ojos? ¿Sigues queriendo viajar, cambiar tu punto de vista? ¿Sigues queriendo a tu madre, a pesar de sus quejas, de su cara de decepción y sus palabras horribles? Yo lo hago, y espero que no te sientas avergonzada por haber sido yo alguna vez.
Cuando eras yo mirabas atrás y te veías como una niña engreída. Un niña que se cree más lista y más importante que el resto. Que no hablaba con nadie, porque todos le parecían idiotas. También hay gente ahora que me parece idiota, y en el fondo, ese ego infantil sigue en alguna parte, ¿Se te ha ido ya la tontería? ¿Eres al fin esa mujer sin prejuicios, tolerante y humana que en mi hipocresía creo ser? Odio hablar de respeto y tolerancia cuando no soy capaz de comprender el pensamiento ajeno. Pido respeto y en el fondo, no lo ofrezco. Hasta que, de repente, recuerdo esos principios que debería tener e intento rectificar. Dime, ¿Aún posees esos principios? ¿Nunca seré totalmente libre hasta que todo ser humano lo sea? No quiero perderlos junto a mi juventud, si los conservas aún, guárdalos bien.
¿Recuerdas a tus amigos? Hasta ahora, muchos de ellos se fueron sin explicaciones. Puede que porque éramos esa niña idiota que describía antes. Los que tenías cuando eras yo valen la pena. Me gustaría que los buscases si ya no los ves, porque supongo que los sueños de vivir juntos eran demasiado ambiciosos. Espero también que tengas tus propios amigos, tengo ganas de conocerlos.
Escribo esto quizás porque tengo miedo al cambio. Tú ya lo has sufrido, y si estás bien, debería relajarme. Seguramente allá donde te envíe lo estarás, debería tener esa idea en mente.
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13:27
No, hoy no haré reflexiones aburridas o entradas ñoñas.
Vi este book tag en un blog de literatura que sigo de una chica adorable y majísima y bueno, como hace siglos que no posteo una entrada, me he animado. Son preguntas relacionadas con los 7 pecados capitales, acerca de libros (Es una tontería pero me ha hecho gracia)
Allá va:
Avaricia
El libro más caro que has comprado nunca
Es muy posible que sea "Legado" de Christopher Paolini, que viene siendo el último libro de la saga de Eragon. Me lo compré nada más salir porque llevaba años esperándolo y ni siquiera me preocupé por su precio. De tapa dura y unos 28 euros, resultó ser un final bastante digno a una saga que supone gran parte de mi infancia, pero aún así bastante decepcionante. La saga podría haberse quedado resumida en tres libros, pues la mitad de "Brisingr" y la mitad de "Legado" es puro relleno de corchopán.
Aún así de mis sagas favoritas.
El libro más barato que me he comprado nunca
Seguramente "Luces de Bohemia", que lo encontré a dos euros, ¿En un mercadillo? pues no, en una librería. Sigo pensando que la pegatina del precio estaba equivocada, porque junto a él había libros similares a siete euros, pero oye, un libro magistral prácticamente regalado.
Fueron dos euros muy bien invertidos, por cierto. Me duraron más de un mes, porque se trata de una obra casi imposible de leer, o al menos así me lo pareció al principio. No estaba nada acostumbrada a leer teatro, y tuve que agradecer a la editorial del libro que adjuntase en él un bonito apéndice para que Ainara pudiese consultar todas aquellas palabras y expresiones que le sonaban a suajili (Leía dos frases y ya estaba revolviendo las páginas en busca del apéndice maravilloso, lo que hizo claro que tardase siglos en terminarlo)
Aún así, es increíble lo que me ha ayudado en clase de historia. Valle-Inclán (¡Cráneo previlegiado!) ha logrado que entienda tanto la sociedad de la época, como en parte al mismo ser humano.
Ahora que lo pienso, "Drácula" también me costó dos euros en un mercadillo, benditos sean.
Ira:
Autor/Autora con quien tengas una relación de amor/odio
Como los guiones de series no cuentan como libro, esta vez Moffat se libra de que le critique sin piedad alguna.
Así que creo que diré George R.R Martin, ese hombre enorme con tirantes y gorra que va amenazando a todos sus lectores con la muerte inminente de sus personajes favoritos.
Y no, mi coyuntura con él no tiene nada que ver con que haya matado personajes de los que me había enamorado perdidamente. Canción de Hielo y Fuego (la saga principal por la cual se conoce a este señor) es en mi opinión una obra magistral de la fantasía épica. Posee imágenes y personajes hiperrealistas, imbuidos en un mundo que no deja de ser mágico y sobrenatural. En este sentido, amo a Martin, por su realismo, por el hecho de que no ignore que a un guerrero le pesa la armadura, le fastidia el hedor que desprende su compañero, le entran ganas de mear tras un árbol y no ve la hora en la que lleguen a la siguiente posada para beber vino y regocijarse con las taberneras.
Pero también lo odio, no solo por las muertes innecesarias, más bien por estos últimos libros. A partir de "Festín de Cuervos" todo comienza a ir más lento, la lectura se vuelve menos amena, más aburrida y tediosa. Yo seguiré leyendo sus próximos libros (si los llega a publicar antes de mi muerte, que no la suya, pues todos sabemos que es inmortal) a pesar de que a uno se le quitan las ganas de ello.
Ojalá otro como "Tormenta de Espadas". Para mí el mejor.
Gula
Libro de devoras una y otra vez.
Es un libro que muchos tachan de infantil sin haberlo leído. Y quizás es porque adoro el humor absurdo, o porque cada vez que lo leo hago una lectura diferente y encuentro pequeños detalles nuevos que hacen que parezca que me lo leo por primera vez.
- Llamar a la puerta serviría de algo - siguió el lacayo sin escucharla -, si tuviéramos la puerta entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieras dentro, podrías llamar, y yo podría abrir para que salieras, sabes.
- Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
- La teoría del verdugo era que resultaba imposible cortar una cabeza si no había cuerpo del que cortarla; decía que nunca había tenido que hacer una cosa parecida en el pasado y que no iba a empezar a hacerla a estas alturas de su vida. La teoría del Rey era que todo lo que tenía una cabeza podía ser decapitado, y que se dejara de decir tonterías
Y sí, es "Alicia en el País de las Maravillas" y "A través del espejo" (Tengo un libro que incluye los dos, así que para mí son el mismo ) y me sigo riendo como una idiota cada vez que el sombrero le espeta a Alicia que "¡No hay sitio, no hay sitio!" cuando están sentados tres en una mesa enorme. Me lo habré leído diez veces y es de mis libros favoritos.
Pereza
Libro que no he leído, a pesar de llevar mucho tiempo con él en la cabeza, por pereza.
Diré "Dos mil leguas de viaje submarino", lo empecé y justo tras empezarlo otro libro me distrajo y hasta hoy no me de decidido a retomarlo.
Orgullo
Libro del que hablas para parecer intelectual
Recuerdo que me leí "El Quijote" sólo para presumir de que lo había leído, porque en realidad no me enteré de nada y me pareció muy aburrido. Era una cría a la que le bastaba leer los párrafos sin necesidad de comprender lo que decían y me creía especial por ello. En fin, otros tiempos. Ahora, quizás hable demasiado de "Los Miserables" cuando creo que la conversación deriva en grandes obras y grandes autores, pero en este caso sí que entendiendo la profundidad del libro. Las dos veces que lo he leído lo he disfrutado muchísimo y es además de mis favoritos, no tanto por el tema amoroso, que me parece muy secundario (aunque los cineastas se empeñen en centrar sus películas en él) sino por el político, ideológico y ético que transmite este señor a través de los amigos del ABC.
Lujuria
Sobran las palabras, el personaje más sexy con el que te has topado en la vida es...
... Jaime Lannister. Maldito egocéntrico engreído e incestuoso, que asco me daba y cómo lo adoro ahora. Compite un poco con Oberyn Martell, pero tenemos mucho más Jaime a lo largo de CDHYF. Creo que es un personaje muy sufrido, y adoro los personajes masculinos hechos polvo. Jaime hizo lo que hizo por el bien del reino, y lo que logró ha sido que todos lo llamen "Matarreyes" a la cara. No se merece como lo trata Cersei, maldita perra.
Envidia
Libros que te gustaría que te regalasen
Pues me gustaría completar la serie de libros de Thomas Pitt, de Anne Perry. Me he leído los cuatro primeros y son geniales, crímenes en el oscuro e hipócrita Londres victoriano.
Y listo, que esta entrada se hace eterna.
Por cierto, me olvidaba, el blog del cual saqué este tag es el siguiente: http://www.silohasleido.blogspot.com.es/
Para que lo visitéis y eso.
A una le apetece escribir cuando tiene miles de cosas más importantes que hacer. Podría estar yo ahora estudiando para mi examen de lengua de mañana, pero prefiero hablar de mí.
Sé que nadie lee mi blog de tres entradas, pero quiero afirmarme.
Me llamo Ainara, que en Euskera significa golondrina, como las de Bécquer. Aunque las de Bécquer transmitían nostalgia y amor y yo no transmito nada. Mi vida es un constante desastre, una rutina sin final de la que, espero, escaparé en unos meses. Supongo que es un mal muy arraigado entre la gente de mi edad, pero llega el momento en el que una es incapaz de convivir con las personas con las que siempre ha convivido, y necesita escaparse y hacer su vida. Me llamo pues, Ainara, y quiero irme lejos.
Empecé esta pequeña ventana básicamente para contar esas nuevas experiencias que espero tener. Estudiaré medicina, o veterinaria, qué más da, estudiaré algo. Y estaré lejos de las conversaciones forzadas, las miradas de desprecio y los reproches. Será duro, supongo, y querré contarlo, supongo también,
Tengo dieciocho años y estoy en una etapa de mi vida en la que debería pasarme en día en el escritorio, estudiando para entrar en la universidad, aunque en realidad lo que hago la mayor parte del tiempo es leer o hacer el vago. Me gustan los animales (¿A quién no?), los libros, los gorros de lana y el chocolate, aunque prefiero las cosas saladas, y en vinagre, como las aceitunas. Mi fruta favorita es la mandarina, y me encanta patinar.
No me gusta demasiado salir de fiesta, aunque sí bailar. Y aunque no sepa, amo cantar. Me gusta la música en general, adoro los musicales, el cine, la poesía y las series de televisión. También odio cosas, odio mis hábitos consumistas, odio la publicidad abusiva, los impasibles ante el dolor ajeno, los hipócritas y mi propia hipocresía, la literatura y la filosofía barata, los que no me dan la razón cuando la tengo (o creo tenerla). Odio mi nariz, odio cómo se llevan mis padres, las peleas, los desprecios. Odio la ignorancia (aunque yo sea la primera ignorante), odio los exámenes, odio hacerme daño en los labios cuando mordisqueo un bolígrafo.
Odio y amo, supongo, como cualquier persona. Eso no me hace distinta, creo, no te hace distinta tu nombre, ni tus gustos o tus disgustos, te hace distinta la forma en la que vez la vida y la forma en la que la asimilas. Yo lo hago muy mal, nunca entiendo nada y ando confusa y torpemente por un camino que no sé cómo he conseguido andar. Quizás tropezando y haciéndote daño con los pomos de las puertas es cómo te fijas en las cosas. Es una manera divertida y dolorosa de vivir.
Así que, si sobrevivo un año más en esta casa, si consigo mudarme lejos y estudiar lo que me gusta, y consigo encontrar amigos allí a donde vaya, escribiré aquí. Aunque tarde meses en coger el ordenador, lo haré.
Y ahora si me disculpáis, me voy a estudiar lengua.
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Unknown
12:03
Un hombre habla en la televisión.
Es un escritor de éxito, o eso parece. Viste vaqueros, un polo blanco y una gorra roja, su corpulento cuerpo descansa sobre una mesa, de manera informal y jovial.
Nos habla este hombre de sus libros, de todo lo que intenta transmitir con ellos y lo maravilloso que le parece ser escritor y compartir oficio con tan grandes personalidades. Nos cuenta sus experiencias, sus sentimientos y su convencimiento como escritor. Cualquiera que lo viese se sentiría avergonzado de no saber de quién se trata, pues parece tan seguro de su fama, tan autodeterminado en lo que dice.
Aparece un rótulo en la esquina de la pantalla: Su nombre. Su seudónimo.
Y resulta que este afamado escritor que habla de sentimientos y literatura no es más que el autor de un mal best seller para adolescentes, que ni transmite, ni enseña, solo entretiene vagamente con historias triviales sobre una niña tonta que se enamora de un chico perfecto. Venga ya.
En esto se ha convertido nuestra imagen de literatura.
Me encanta que la gente lea, por supuesto, lo que sea. Pero se les da un bombo y una publicidad a libros insulsos y vacíos, que provoca que personas se crean abiertos y especiales por leerlos. Este escritor en cuestión alardea de sus ventas y sus seguidores lo ensalzan por encima de todo, pero la verdad es que sus libros son, en mi más humilde opinión, basura.
No soy la más adecuada para decir qué o qué libro se debe leer. Claro que no, ni me atrevería, pues no he leído tantos como para tener un gran criterio. Claro que me gustan ciertos libros para adolescentes, claro que me entretienen. Los Juegos del Hambre me enamoraron, pero reconozco que no es una gran saga (ni posee una gran narrativa), sólo es un entretenimiento, diferenciado de los libros que transmiten y abren mentes.
¿Qué pasa, que sólo la literatura juvenil es entretenida? Pues no, ahí está por ejemplo el que es para mí el género: La ciencia ficción, que tanto apasiona como enseña y reflexiona. Es el género de fusión entre ambos extremos, y un género amplio y apasionante en el que aún me estoy iniciando. No pensemos, pues, que los libros "para adultos" son aburridos, hay historias fascinantes más allá de los enamoramientos, y de los hombres lobo adolescentes.
¿Qué quiero decir con esto? Que estoy harta de la literatura de mierda. Que exista, ¿Qué vamos a hacerle? ¿Pero que los libros más vendidos sean una novela erótica y la autobiografía de Belén Esteban? ¿En qué mundo vivimos? Antes un lector se presuponía que era alguien con luces y conversación, ahora hay que diferenciar entre distintos tipos de lector. Cuando alguien me dice: "Yo leo", no puedo evitar preguntarme si será un lector de literatura basura, de literatura que está bien a cierta edad, que a todos nos gustó en su momento, pero que debemos sustituir por algo más.
Probadlo, de verdad. Coged un clásico e intentad leerlo, veréis cómo destináis todo lo que leíais antes a un rincón de la estantería, y no volvéis a pasar los dedos por encima de ellos, más que con nostalgia. Es mi consejo de hoy: Los buenos libros están ahí, a la espera. No los descartéis. No los creáis aburridos. Son geniales, al igual que la poesía, y son un mundo inexplorado, de acuerdo, pero una vez que has entrado, nunca retrocedes, sólo quieres seguir avanzando.