"Insensibilización" orwelliana.
Publicado por Unknown , jueves, 20 de febrero de 2014 11:53
Sí, has leído bien. He tenido que inventarme una palabra para calificar toda la indignación y rabia que me han empujado hacia el teclado. Orwell tendría muy buen material sobre el cual escribir si la tuberculosis no se lo hubiese llevado y tuviese cien años, pues es tal y tan obvia la manipulación, la ausencia de pensamiento propio y la sumisión casi agradecida que mostramos, que muchas veces viene a mi mente ese capítulo de 1984, en el que tras emitir en la pantalla noticias sobre la guerra contra Esteasia (O Eurasia), anuncian que la ración de chocolate aumentará en veinte gramos, aunque esa misma mañana la habían reducido en 30.
¿Qué quiero decir con esto? Que nos manipulan. Está ahí, lo vemos, lo notamos, y nos dejamos manipular, como ovejas que balan una misma consigna vacía una y otra vez. Me llama la atención el asunto de Kiev. La lucha. La represión. La sangre. La muerte. El caos. Todo ese odio a lo que ves mal, y ese amor al ideal en el que crees, En telecinco lo narraron de forma escalofriante. Las mismas imágenes una y otra vez. La misma mujer muriendo y el mismo hombre sangrando en un bucle brutal y horrible. Y tras todo eso, señores, no se preocupen, porque, ¿Se acuerdan ustedes de ese partido entre el Valencia y el equipo Ukraniano? ¡Pues va a jugarse! ¡A la misma hora, en su cadena de siempre! ¡Le insultamos a la cara y nos quedamos tal cual, pues estamos seguros de que aquello que a usted realmente le importa es si hay o no hay fútbol, no lo que ocurre en una ciudad de un país que no tiene ningún interés!
No estoy diciendo que no deba anunciarse el tema del partido, ¡Pero existe una sección de deportes, por favor! ¿¡Qué digo una sección!? ¡Miles de secciones de deportes! ¿Era necesario anunciarlo tras todo ese dolor, toda esa muerte? ¿Era necesario? ¡Pues sí, porque insensibilizar a la gente parece ser su objetivo!
Televisamos a un padre abrazando a su hijo muerto en pleno bombardeo en un país africano, y ¡Bum!, ¡Desfile de modelos! ¿No es genial? ¿A que ya no os acordáis de toda la concienciación por los problemas del mundo que habíais sentido hace apenas un momento? ¡Por favor, mirad que muchachas tan guapas!
Yo me sentí insultada. Como española y como ser humano. Y lo peor no es eso. Lo peor es todo aquello que no vemos. Porque lo de Kiev y el partido es obvio, pero ¿Cuántas formas de alterar de cierto modo nuestro pensamiento existen y no somos capaces de ver? ¿Cuántos anuncios? La publicidad no deja de ser nuestro gran señor y adorado amo, por el que nos dejamos engañar y ordenar. Compra. Consume. Piensa de esta forma. O de esta otra.
Publicidad sexista en los productos del hogar, cosmética y de limpieza, en los juguetes de los niños. Publicidad que te hace desear cosas inútiles que no necesitas y que nunca usarás. Publicidad que te hacen sentir gorda, fea y estúpida. Publicidad y telediarios con el que nos hipnotizan, poco a poco y sin que nos demos cuenta.
Sé que mi profesora de lengua dirá que exagero, pero si una no presenta los hechos de forma hiperbólica no es capaz de explicarse ni de llamar la atención sobre ellos. Son cosas obvias que ocurren, y ante las cuales no luchamos.
En definitiva vivimos en una sociedad orwelliana, donde las pensiones no bajan, sino que "reducen su crecimiento", y donde unos datos en una gráfica de colores nos dice que estamos saliendo de la crisis, mientras nos vemos en paro, sin seguridad social, sin becas escolares o con un sueldo de mierda. Aplaudo por la visión hiperbólica de la realidad de una época y digo, ¿Por qué no aplicarla también a la nuestra?

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